Entrega XL Diario de la Pandemia

Por Efraín Bucler

Día 230 – Viernes 30 de octubre

Viernes con bronca. Voy camino al trabajo con las manos apretando el volante. La tristeza pasó a un segundo plano a medida que los militantes y progresistas iban justificando el desalojo y la represión. Cuando una revista saca la información que los dueños de los terrenos de Guernica se la habían apropiado en la dictadura, ya está claro quiénes son los “idiotas útiles” en toda esta historia de injusticias y violencias.

Pero empieza el futbol y es el cumpleaños de Maradona. Diego, como tantas otras veces en la historia argentina, se vuelve a convertir en la excusa perfecta para cambiar de tema, dar vuelta la hoja y, de paso, hacer como que aquí no pasó nada.

Escucho: “La Línea del Frente” de Fermín Muguruza Ft. Masta Blasta.

Día 231 – Sábado 31 de octubre

También yo tengo que cambiar de página. Voy hasta el cajero en el auto porque avisaron por el grupo de WhatsApp que está depositado el sueldo. Que es prácticamente el mismo sueldo desde que empezó la pandemia. Cuando cruzo para esta parte de mi ciudad me parece estar en un lugar desconocido: la autopista imponente que corta el paso e impide que se vean los countries. Estructuras gigantescas de cemento que se erigen por encima del viejo edificio de la maltería. Una época de producción que fue reemplazada por esta de circulación, consumo y ostentación.

Escucho: “God save the Queen” de Sex Pistols.

Día 232 – Domingo 1 de noviembre

El sol por encima de todas las cosas. Un poco de calor y humo de asado por algunas casas vecinas. Yo le escapo a la parrilla, prefiero algo al horno o directamente pastas. Cuando me detiene el paso la barrera del tren miro el sol que, por encima de todas las cosas, es un augurio de mejores tiempos. De más calor y de menos pestes, menos virus invernales y bronquios un poco más aliviados.

Escucho: “Cold Metal” de Iggy Pop.

Día 233 – Lunes 2 de noviembre

Estamos en la cocina del trabajo charlando y haciendo bromas sobre las cosas que nos fueron pasando en estos meses de pandemia en la ciudad, yendo de hospital en hospital. El Viejo recuerda cuando quedaban tres camas de terapia en el hospital Rivadavia y a la salida vimos esos tres tipos tomando café sobre la Avenida del Libertador: “justo, apúrense que los están esperando”, les dijo el Viejo.

Al regreso a casa escucho la radio después de tanto tiempo. De lo que se habla por los informativos es que se está llegando a un punto que las restricciones a las actividades son injustificadas. Y la presión sobre los gobiernos es tanta que se auto convencen que un millón de contagiados no justifica una cuarentena. Y ya no quiero escuchar más porque no entiendo que es lo que está bien o lo que está mal. O tal vez sea yo el que esté mal, pienso.

Escucho: “Harmony in my Head” de Buzzcocks.

Día 234 – Martes 3 de noviembre

Descanso hasta tarde. Me avisaron ayer que tenemos reunión de delegados por zoom. Otra vez a esa rutina donde nadie se escucha y nadie se entiende. “El sindicato”, dice uno que tiene una parrilla con brasas que irradian un lindo fuego por detrás de él, “necesita que lleguemos a los compañeros para explicarles que tenemos en nuestras manos la posibilidad y la responsabilidad de cuidarnos, que es cuidar a los demás”. Es cómico porque por momentos aparecen y desaparecen dos nenas que juegan a la mancha, se tropiezan y caen todo el tiempo. El disertante no se da cuenta, tan concentrado está en su discurso. 

Apago la cámara para preparar unos mates y cuando vuelvo hasta la mesa apago la compu y sigo con la vida de familia.

Escucho: “21st Century digital boy” de Bad Religion.

Día 235 – Miércoles 4 de noviembre

Salgo por la media mañana a hacer unas compras. Una llovizna molesta un poco pero sigo adelante porque tengo que ir hasta la farmacia, después a la carnicería donde pago quinientos pesos por un kilo de carne, y por último al mercado. Los precios me sorprenden y algunas cosas no están, no hay o se las están guardando porque van a aumentar. 

Salgo del último negocio con menos cosas de las que pensaba comprar, también menos de las que necesitamos. De regreso, un agente de policía parado en la mitad de la avenida parece querer controlar a los autos que pasan a un lado suyo y al otro. Sobre la vereda hay dos patrulleros con más policías tomando una gaseosa en lata o mirando el celular.

Escucho: “Complete control” de The Clash.

Día 236 – Jueves 5 de noviembre

Voy por la autopista y el sol ya brilla arriba en un cielo celeste. Paso por Constitución para buscar a Jorgito que tiene problemas en su auto y viajó en tren. Sube con cara de preocupado, me señala la salida de la estación por la calle Brasil, “mirá toda la gente que viaja…había genta parada en el tren”. Y agrega que de las veces que viajó en tren nunca había tantos pasajeros y menos parados.

Ya estamos dentro de la cocina y comentamos sobre la derrota de Trump en EEUU. “Para algunos analistas internacionales es una buena noticia”, dice el Viejo, “como si el que ganó no fuera yanqui”.

Escucho: “California uber alles”, de Dead Kennedys

Día 237 – Viernes 6 de noviembre

La humedad en el patio indica que en algún momento de la madrugada llovió. Parece que el cansancio me planchó en la cama y no escuché ni la lluvia cayendo sobre el techo de chapas. 

La charla de la mañana en el trabajo gira esta vez en torno al dólar. Es que el astro rey de la economía mundial bajó al fin y parece que no va a llegar a los doscientos pesos, como muchos economistas pronosticaban. Eso y que la posibilidad de terminar con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio hace que el presidente y sus ministros se muestren contentos y sonrientes ante las cámaras de los noticieros.

Escucho: “I believe in miracles” de Ramones.

Día 238 – Sábado 7 de noviembre

Ya estamos en el patio de casa otra vez. El segundo mejor lugar del mundo. Pasamos un rato largo y después de almorzar volvemos con el equipo de mate a contemplar las plantas y árboles resplandecientes, con sus infinitas variantes de verdes. 

Ya está terminando la tarde y por encima de nuestros hombros asoma la primera estrella. Por tradición familiar siempre pedíamos tres deseos cunado la veíamos. Esta vez, el cielo cobija otra estrella, pienso. Es mi madre y me entristece no volver a estar con ella. Pero he llegado a tener esa charla que en definida fue la despedida. Una hermosa charla donde le pude agradecer todo lo que hizo por mí.

Vuelvo a mirar al cielo y saludo a esa primera estrella que pronto encuentra una compañía luminosa a su izquierda.

Escucho: “Zona Autónoma Permanente” de Los Planetas.

Día 239 – Domingo 8 de noviembre

El presidente anunció el fin del ASPO a partir de mañana. Comienza una etapa que definitivamente nos va a llevar a esa nueva normalidad pregonada desde mitad de año.

Una normalidad anómala, con millonarios cada vez más ricos y millones de trabajadores sin laburo. Precarizados y excluidos en los cinco continentes. Para esto nos encerramos. Eso parece más una conspiración mundial que un virus mutando desde el reino animal. Un mundo digitado desde los centros del poder que enferman con el objetivo de vender la vacuna.

También pienso que la solución, como siempre, la tenemos en nuestra propia naturaleza, en nuestra propia esencia.

Escucho: “No somos nada” de La Polla Records.


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