Ignacio Mases Un ecosistema sonoro propio

Entrevistamos al guitarrista y cantante para hablar sobre su nuevo proyecto musical, la escena patagónica y las conexiones esenciales. Un viaje entre correntadas sonoras que surcan el desierto y la ciudad.

Por Martin Silva


A partir del primer lanzamiento de El Rio Nunca Muere, charlamos con Ignacio Mases, su guitarrista y cantante, que también integra Atrás Hay Truenos. Tenemos, entonces, a una de las figuras del indie profundo. Aprovechamos para que nos pinte un panorama de la escena patagónica, de sus proyectos actuales y, de paso, saber cómo es formar un ecosistema en medio del desierto.

Hace unos meses salió editado el primer trabajo homónimo de El Rio Nunca Muere, la banda que conforma Mases junto a Pablo Alonso en teclados (también en El Sistema), Nico Lipoli en bajo (también guitarras en Las Sombras) y Arturo Martín en baterías (Mi Amigo Invencible). Se trata de una banda de bandas: podría ser considerada una selección del indie, el tiempo se encargará de comprobarlo. Lo que sí tenemos es a grandes e influyentes músicos actuando de manera conjunta. Ni más ni menos.


La Linterna Noticias: ¿Cómo es llevar adelante dos proyectos que, además de conectarse musicalmente, también están editando material de manera continua?

Ignacio Mases: Este trabajo fue grabado en medio de un impasse de grabaciones de Atrás Hay Truenos. Igual siempre hay un proyecto más “importante” si se quiere. En este caso, El Río es un proyecto colectivo también pero más reciente y todo está por verse. Lo que le da una flexibilidad a la nueva banda con los tiempos para juntarse a ensayar, tocar, grabar, etc.

LL: La canción aparece de forma más tradicional, con mucho trabajo de climas y atmósferas. ¿Eso es algo pensado o fue surgiendo?

IM: Sí, es un poco pensado. Me interesaba hacer canciones de forma más directa y con un mensaje bien delineado. No sé si todo lo que hagamos va a tener esa forma de canción. Pero como para mí todo en la vida es aprendizaje, por ahí lo que venga pueda tener alguna vueltita.



LL: En El Río tienen esos climas que referís propios a lo desértico, por un lado, y al movimiento constante y la fuerza del río, por el otro. En todo eso se encuentra la introspección, algo de desolación tal vez.

IM: Lo que más quiero representar es la naturaleza. El estar viviendo en Capital me hizo ver esa conexión que tengo con los lugares. Liturgias como visitar el río, caminar por el barrio.

En cuanto al desierto, existe una idea que allí no hay vida y en realidad hay mucha vida. Ocurre que para verla hay que estar mucho tiempo allí. Es necesario salir de la idea que el desierto te aleja. Hay animales y gente que coexisten: pasan un montón de cosas; no es solo el viento, la tierra y la soledad sino ecosistemas propios del lugar.

LL: El material que salió en diciembre fue grabado un tiempo atrás, ¿optaron por dejarlo madurar o fue la pandemia lo que demoró la salida?

IM: No fue tan mentado dejarlo laburar. La pandemia hizo que podamos ajustar cosas que le den más impulso. Utilizar ese año y medio para los procesos de mezcla y masterización y así poder sacar mejor el material.


La escena patagónica

Como en el desierto, la canción toma vida distinta. Y muestra el talento de un cantautor que tiene una trayectoria de evoluciones. Tal vez este proyecto que tenga fecha de vencimiento. Tal vez no y la continuidad nos regale una nueva gran banda patagónica para seguir. Lo cierto es que tenemos esto para disfrutar mientras se pueda, mientras esté y mientras la escena rionegrina, de la cordillera al océano pasando por el valle y el desierto, siga generando vida propia.

LL: ¿Pensás que tus proyectos forman parte de alguna movida local, me refiero a otras bandas que configuran un circuito de esa parte de la Patagonia?

IM: Para mí dentro del país hay provincias que tienen más historia, incluso de formación, que de alguna manera las lleva a tener un fuerte acercamiento a la cultura. Y después estamos las provincias de la Patagonia que somos más recientes, la Campaña del Desierto y esas cosas.

Bueno, son provincias con muy poca población a las que llegó gente de otras tierras. Por ende ocurre que lo propio se está formando todavía. Somos pocos los que podemos salir de la provincia y llegar a tener algún grado de representación. Y eso a la gente le gusta. Estoy muy ávido de encontrar lo propio pero estoy a 1200 kilómetros de dónde deberían estar pasando las cosas…apoyando en todo caso.

LL: ¿Que bandas o artistas de allí nos podrías recomendar?

IM: No es que no sepa responder sino que me da vergüenza ponerme en ese lugar. Pero te puedo mencionar a Los movimientos y Giro Angular. Otra que se llama Las Muertes Comunes. Esas tres son las que me parecen más significativas.


El trabajo editado por El Rio es más que recomendables. En apenas tres tracks se puede percibir que hay algo en ese sonido que indaga, interpela los sentidos: las guitarras claras, los teclados apareciendo al frente, las baterías que se imponen sin estridencia, los bajos sólidos, como formando la pared en que apoyar tanta carga; y sin embargo hay calma y paz: intensidad dosificada.

LL: ¿Tienen presentaciones programadas con El Río Nunca Muere?

IM: Sí pero no. Tuvimos una en marzo que fue la presentación del EP. Estamos trabajando para poder hacer alguna en junio. Depende también de los tiempos de los otros integrantes.

LL: ¿Cuáles son tus planes para el resto del año?

IM: Todo está supeditado al nuevo disco que vamos a grabar con AHT. Una vez que ya esté grabado, la idea es sacar o grabar tres temas y demearlos. Siempre hay un plan y después vamos viendo que se puede hacer.


Las cinco de Mases

Para terminar de mostrar su ecosistema sonoro, Ignacio Mases nos comentó cuales son los temas que marcaron de alguna manera su trayectoria. Aquí están, éstos son.

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