Viaje por la mente de un artista

En Moonage Daydream el director Brett Morgan consigue adentrarse en la mente de uno de los personajes más importantes de los últimos años: David Bowie y su dedicación completa al arte. Aprovechamos que está disponible en una de las plataformas de streaming más conocidas para compartirte nuestra reseña.

Por Carolina Figueredo


Muchos espectadores podrán decir que el documental Moonage Daydream carece de un hilo narrativo. Sin embargo, lo que hace el director Brett Morgen es echar mano del lenguaje cinematográfico para generar sentido a través de imágenes y sonido: en otras palabras, apelar al montaje.

Y es a través de una explosión de colores y psicodelia (por momentos epiléptica) que Morgen se introduce en la trascendental obra de David Bowie, uno de los más grandes artistas que ha existido. Se trata de un viaje hacia la mente de Bowie que, mediante entrevistas, la voz en off, música en vivo y mucha imagen collage, relata en primera persona su filosofía de vida y da cuenta de cómo el artista se fue modificando a través de los años.

Eclecticismo, mutación, transformación, curiosidad y viajes son las claves de la vida en sus propios términos y la singularidad de su naturaleza cambiante. “Desde que tenía 16 años, decidí que tendría la mayor aventura que cualquiera podría tener. Así que extendí mis velas en la dirección de aguas inexploradas”, dice el inglés en una parte del film.

Cantante, compositor, performer, bailarín, actor, modelo, pintor y artista plástico. “Me considero un escritor. Y un generalista”, declara. Gracias al film somos espectadores de su trayectoria y consagración, como también asistimos a los continuos embates que tuvo que afrontar al comienzo de su carrera por su extravagancia: la prensa en los 70s podía ser muy cuestionadora acerca de la sexualidad y el estilo del artista, que él sorteaba con inteligencia y clase.

Vemos cómo creó diversas “máscaras” para no enfrentar al público. “Soy de capricornio”, se excusa. Pero también es una decisión consciente, más allá de la broma. Se toma a sí mismo como un experimento: poner su cuerpo como un lienzo donde pintar diferentes paisajes, experimentar con la colorimetría y volcar sus ideas de avanzada. Su ética lo llevó a convertir su obra en un experimento constante.


El documental esquiva inteligentemente los años más estériles y caóticos. Entonces, va y viene entre sus comienzos, su etapa en Berlín y la búsqueda de un nuevo lenguaje musical, los viajes a Oriente, la vida en EE.UU. (que en un principio odia, pero se autoimpone para desafiar su creación), los 80s, los 90s y su madurez. Allí el círculo se cierra: el Bowie mayor, sabio y calmo ve al niño que fue, cómo valora la soledad e introspección y cómo finalmente se entrega al amor con su esposa Iman.

“¿Qué es lo más importante en tu vida? Creo que tiene que ver ser capaz de llegar al final de cualquier día y sentir que tomaste y devolviste tanto como fue posible”, puede escucharse en la entrevista que el director rescata. El documentalista logra que al final de la película nos invada una sensación de amor al arte y a la vida como motivación universal. Esa fuerza y energía trascendental para crear la verdadera unión con la existencia.

El manejo del tiempo es una de las expresiones más complejas del film; se extiende sin precisión. No hay principio, no hay final. Moonage Daydream logra situarnos en ese presente, el de antes, el de los últimos años, el de la estrella consagrada. Siempre David Bowie y su personalidad y dimensión artística de personaje único, irrepetible e hipnótico, un ARTISTA en mayúsculas.


Moonage Daydream

Género: Documental, Musical, Biográfico.

Duración: 140 minutos

Dirección: Brett Morgen

Reparto: Documental, intervenciones de: David Bowie

País de Origen: Estados Unidos


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