Entrega XXI Diario de la Pandemia

Por Efraín Bucler

Día 92 – Lunes 15 de junio

El auto no arranca, me desespera que sea justo a último momento. Como si fuera un presagio, me cuido de pasar al morral mi neceser con el equipo de emergencia: permiso de tránsito, alcohol en gel, alcohol en spray, documentos, los tapabocas, guantes y antiparras. Al fin salgo para tomar el micro. La fila es larga, mucha gente para mi gusto y malhumor. Pero bueno, pienso que todos tienen derecho a ganarse el mango. Llego al trabajo tarde otra vez y Casan, que esta vez no sé por qué llego a horario, me saluda por la ventana con la mano levantada. Se lo ve animado como nunca le digo al Viejo. “Como nunca llegó temprano”, me contesta.

El chofer de la camioneta me avisa por teléfono que ya tenemos que ir saliendo porque hay que ver unas balanzas, esta vez del hospital Álvarez. Hace tiempo que no voy para allí. Cómo estarán me pregunto. Ya lo sabré. “Están aislados, la mitad del hospital cerrado con pacientes de Covid-19. Cuidate”, me dice el Viejo. Con ese ánimo y empuje arranco la jornada de incursiones en los hospitales de la Ciudad.

Escucho: “Smokers outside the hospital doors” de Editors.

Día 93 – Martes 16 de junio

La extensión del aislamiento social, preventivo y obligatorio hasta el 28 de junio parece una utopía viendo la cantidad de autos y gente que circulan por la avenida. Miro desde la ventana como de costumbre. Ya casi todo lo puedo programar desde el interior de la casa. Hasta las ganas de salir las manejo detrás de la ventana, pienso. A mi lado, el gato sigue todos mis movimientos y descansa cuando se da cuenta que mi destino final es de nuevo la cama.

Prendo la tele y el comentarista de turno afirma como una gran novedad lo acertado que es que en las zonas donde circula comunitariamente el virus SARS-CoV-2, como por ejemplo en el AMBA, las cosas sigan en una fase más estricta. Mientras, en el resto del país pasaron a una nueva etapa de “Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio”: DISPO. “Tantas vueltas para decir nada”, le contesto a la pantalla.

Escucho: “Lies” de Low.

Día 94 – Miércoles 17 de junio

Otro día más de descanso y pienso seguirlo todo desde casa. Reviso la alacena y la heladera y me quedo tranquilo. No hay que salir. Los casos aumentan y ahora sí en los medios empiezan a hablar de una vuelta a la dureza de la cuarentena estricta. Recuerdo que en esos días no había nadie en las calles ni en las paradas de colectivo y era una especie de castigo viajar en auto a trabajar. Pienso que sería lo mejor sino fuera que la mitad de la gente ni tiene qué comer.  

Aviso a los compañeros de trabajo que mañana vuelvo para que lo tengan en cuenta por cualquier consulta y en el intercambio Jorgito me confirma que no hay Bono de Salud para nosotros: “sólo para personal exclusivamente esencial, o sea personal de hospitales”. Miro de costado la tele y justo pasa esa publicidad que dice “al virus le ganamos entre todos” y directamente cambio a un canal de música. Ya demasiada mala sangre me estoy haciendo.

Todo se empieza a oscurecer un poco más, pienso, y dejo el celular a un lado con bronca. Me siento a ver por la ventana el paisaje un poco soleado y un poco nublado. Con un pedazo de luna ahí arriba como para terminar de confundirme.

Escucho: “Ball of confusion” de Love and Rockets.

Día 95 – jueves 18 de junio

Mañana fría y con esa llovizna molesta que obliga a prender el limpiaparabrisas. Paso por el carril para el personal de Salud del peaje de Hudson, creo que sin pagar. Lo sabré luego cuando revise mi cuenta en el celular. Esta vez volver al trabajo me cuesta un poco menos. Será porque logré descansar o porque ya me estoy acostumbrando a la rutina de la pandemia. Tal vez lleguemos a una cotidianeidad más o menos pandémica. La gente saliendo a caminar con sus hijos por plazas y veredas solo algunos días a la semana, el tránsito a mitad de la capacidad, los colectivos casi vacíos. Les comento a mis compañeros en el trabajo lo cómodo que me siento en este panorama. “Menos autos y gente en las calles son menos enfermos en los hospitales… pero así no se pone en marcha un país”, dice Jorgito.

 Escucho: “Parklife” de Blur.

Día 96 – Viernes 19 de junio

Voy yendo por la autopista un poco más rápido, se me hizo tarde entre una cosa y otra. De todas maneras llego al trabajo y me salteo el desayuno para ir al hospital Ramos Mejía con el Viejo porque parece que se cayó un aparato de imágenes y la garantía no lo cubre. “Bah, el gobierno de la Ciudad nunca compra los aparatos con garantía de cinco años. Es una especie de favor que les hace a las empresas así cobran por cualquier reparación que se haga después de un año”, nos cuenta el encargado de mantenimiento electrónico de Recursos Físicos. 

El aparato en cuestión está hecho bolsa, no sirve para nada. Así que esperamos que nos hagan los remitos para cargarlo en la camioneta y llevarlo a nuestro taller. Saludamos y regresamos casi sobre la hora de salida, así que apenas llegamos a colocar el aparato en la mesa de reparaciones para que Adrián lo vea el lunes.

El regreso en la autopista es bastante fluido pero en el peaje de Hudson hay montado un operativo de control y de prensa. El permiso pegado al parabrisas tiene el efecto deseado. Ya es viernes. Otra semana de actividades pandémicas, otra semana que le gano al contagio, pienso. Subo la música.

Escucho: “”I am here” de Savages.

Día 97 – Sábado 20 de junio

Mañana soleada y un poco fría para mi gusto. Es feriado, formalmente, así que los comercios deberían estar abiertos solo medio día. Me apuro para comprar en el mercado y la verdulería porque no hay nada de provisiones. Hay filas para todo porque la gente decidió salir a seguir su vida casi normal de compras, charlas en las veredas. Parece que el Distanciamiento Social en realidad fue un gran permiso para hacer de cuenta que no hay virus. Me enoja la situación porque me llega un mensaje del grupo de delegados pidiendo plasma para un compañero enfermero del hospital Durand.

Por la tarde me subo al techo porque parece que otra vez nos quedamos sin agua. Desde la altura veo la plaza del barrio. Está llena de gente tomando mates en los bancos, jugando con una pelota y compartiendo unos sándwiches. Un panorama envidiable. Tapo el tanque y bajo con la esperanza que en cualquier momento el agua va a subir otra vez.

Escucho: “Paradise” de Wild Nothing.

Día 98 – Domingo 21 de junio

Pocas cosas para hacer en este día tan nublado y frío. El invierno, que comenzó hace como un mes, se está poniendo cada vez peor. El patio de casa es una invitación a salir corriendo. El pasto mojado y las plantas con los tallos pelados, sin flores ni hojas. Las perras en su cucha siguen todo moviendo apenas el hocico. Cierro la ventana y preparamos unos mates para recuperar energías y calor humano.

Escucho: “June 21” de Protomartyr.

Deje su comentario

No se publicará su e-mail. Los campos obligatorios están marcados con un *.