Entrega XXII Diario de la Pandemia

Por Efraín Bucler

Día 99 – Lunes 22 de junio

Madrugada lluviosa y el auto me resguarda también del frio. Llegar al trabajo fue un lio con el embotellamiento que produjeron los controles en la autopista. Para nada, en realidad, porque no revisaron el permiso en ninguno de los tres retenes que montaron para entrar a capital.

Hay una llamada pendiente que quiero hacer para saber cómo siguen las cosas en el Hospital Santojanni. En realidad, cómo está mi amigo Héctor, que dijo que pasó médico y lo estaban por hisopar. Me dice que dio positivo y ahora el problema lo tiene la familia entera porque sus viejos son muy mayores y viven con él. Pobre Héctor, pienso, la preocupación que debe tener. La preocupación de todos los que estamos yendo y viniendo todos los días y para todos lados con nuestros trabajos que de pronto se volvieron peligrosos, inseguros.

Escucho: “Insecurity” de Metronomy.

Día 100 – Martes 23 de junio

La cantidad de contagios está en un punto que preocupa. Y la política juega su juego de aperturas y cierres como si se tratara de un tablero donde lo que está en disputa son piezas y no la salud de la gente.

Me avisan que hay una reunión de delegados. Me llega por WhatsApp el acceso al Zoom. Así de tecnológico y distante todo. Cuando me conecto veo que la mayoría de los delegados están pasando la cuarentena en sus casas. Aguantando las ganas de salir a reclamar por los que estamos yendo a trabajar, los que somos esenciales para vaya a saber quién. El panorama es tan monótono allí también que me aburro un poco y apago la cámara para acomodarme en la cama otra vez y desde allí seguir la realidad social, sindical y política.

Escucho: “Spent the day in bed” de Morrissey.

Día 101 – Miércoles 24 de junio

Salgo temprano a comprar con lo que queda de plata, que no es mucha. Espero que me llamen para algún trabajo extra. Una farmacia, laboratorio o lo que sea que me permita transitar un poco mejor estos días en los que dejo un poco de salud mental cada día que viajo a trabajar en la ciudad con más contagios del país.

Quiero aprovechar a ir con el coche así traigo también verduras y nos aprovisionarnos lo más posible. Ni bien me siento veo el reloj indicador y me doy cuenta que el auto va a tener que esperar, ya no queda mucho gasoil y se está por vaciar el tanque. Y lo necesito para viajar a trabajar.

En el mercado algunos vecinos están indignados con el poco acatamiento de la cuarentena que tiene la gente, que en realidad son ellos y yo. Cuando al fin llego a la caja para pagar ojeo el televisor donde un periodista cuenta que la preocupación principal del Jefe de Gobierno porteño es no “entregar” a los ciudadanos que salen a correr todas las tardes por las plazas y parques.

Escucho: “The runner” de FOALS.

Día 102 – Jueves 25 de junio

Regreso al trabajo otra vez. Parece que hay una vuelta atrás en la cuarentena. Nos lo dice por WhatsApp un compañero de la dirigencia del sindicato. “Hay acuerdo en las tres jurisdicciones. La vuelta a Fase 1 en el AMBA es un hecho”, se escucha en el audio. Parece que tiene buena información. O que lee otros diarios y ve otros canales de televisión que nosotros que estamos aquí en la cocina de nuestro trabajo rodeando a Jorgito que apaga el celular y lo guarda en el bolsillo del ambo.

“Listo”, dice Jorgito, “ahora a prepararse para las calles vacías, los negocios cerrados y todo eso que pasamos a fines de marzo”. Yo pienso que la vuelta atrás también implica que no voy a poder hacer trabajos extras. Y me preocupo. Llama el director Casan y nos pide que vayamos para charlar sobre la situación. Vamos casi todos y empezamos el intercambio de ideas. Casan no quiere que salgamos a los hospitales, plantea que nos traigan los aparatos y los reparemos en el taller. Pero nosotros le decimos que somos los únicos en todo el Gobierno de la Ciudad que arreglamos aparatología gratis. Y que si dejamos de ir a los hospitales nos quedan más de la mitad de reparaciones sin hacer.

En esa discusión que es amena y casi entre personas civilizadas se desliza una crítica hacia el personal de los hospitales. Para el director son unos vagos que descuidan las máquinas así como descuidan los pacientes y otra vez la pelea de siempre. “Es un planteo de clase el que hacés”, le dice el Viejo. Casan le dice que siempre lo mismo con nosotros y un montón de cosas más. Levanta el tono de voz y despierta a su perrito que dormía a lado del escritorio, empieza a ladrar. Me levanto de la silla y les hago seña a los otros delegados para terminar la reunión.

Y nos vamos porque los ladridos del perro no dejan oír nada. Sin acuerdo, sin resoluciones y con el director acusándonos que no se puede hablar con nuestra actitud de adolescentes rebeldes.

Escucho: “Teen Age riot” de Sonic Youth.

Día 103 – Viernes 26 de junio

Viajo en colectivo porque al final se vació el tanque de gasoil del Corsa. En el programa de radio que escucho en el colectivo la expectativa está puesta en los anuncios del presidente sobre la cuarentena que iban a ser ayer y van a ser hoy. Para mí hay una cuestión extra porque es 26 de junio y se cumplen dieciocho años del asesinato de Kosteki y Santillán, o de Maxi y Darío, y siempre vamos al Puente Pueyrredón. Este año no va a haber acto por la pandemia y porque así lo pidió Alberto, el padre de Darío que es trabajador esencial y está hoy día en “la primera línea”. Se lo comento a mis compañeros de trabajo y nos quedamos en silencio. Reflexionando o como homenaje a la memoria del hijo y el compromiso del padre.

Con esa sensación de tristeza y bronca transito gran parte de la mañana hasta que llega el horario de salida. Desde el colectivo miro para el lado de Avellaneda y no llego a ver el Puente. Me queda el recuerdo de esos días y una imagen que se hizo viral antes que las redes sociales sean el motor de difusión que es hoy. La publico en mi Instagram, el gobernador y su jefe se seguridad juntos justificando la masacre. Algún distraído me responde que le hago el juego a la derecha y no le contesto porque no sabe de lo que habla. Su vida política empezó en 2003, pienso.

Escucho: “American skin (41 shots)” de Bruce Springsteen.

Día 104 – Sábado 27 de junio

Cuarentena estricta otra vez. Pura y dura, como solo unos pocos la conocimos. El presidente dice que hasta el 12 de julio nos encerramos para cuidarnos. En realidad, se encierran casi todos los demás, porque a mí me toca trabajar. Bueno, eso a partir del miércoles, porque este fin de semana seguimos teniendo casi todo permitido.

La vuelta atrás tiene que ver con la pandemia pero también con la cuarentena, con un virus que circula y gente que circula con el virus. Pero también está relacionada con la insatisfacción de las necesidades básicas de alimentación que tiene la mayoría de la población.

“Habrá contentos y furiosos con la medida porque la política ya se metió hacer rato”, me dice Adrián en un audio de WhatsApp. Le contesto que lo que me preocupa es que hay mucha gente por todos lados y eso, además de crear nuevas víctimas, hace que la pandemia no se termine más. Ya pasó el otoño y ahora parece que todavía tiene que pasar otra estación más, el invierno.

Escucho: “Seasons (Waiting on You)” de Future Islands.

Día 105 – Domingo 28 de junio

Domingo de sol a pleno y la temperatura deja respirar al aire libre sin necesidad de bufandas y camperas. Como para despedir la etapa de  salidas, mucha gente pasea para después guardarse en sus casas por dos semanas. Al menos, eso es lo que se dice oficialmente.

Porque lo que me parece que va a pasar es que después de ciento cinco días, todos le encontramos la vuelta a salir, viajar, trabajar y volver a nuestras casas. Esté permitido o no.

Yo espero la semana con ansias porque cobro el miércoles. Pero para eso falta. Por ahora a administrar reservas y tratar que nada se rompa ni se gaste. Y prepararme para empezar otra semana de pandemia con la esperanza que sean pocas.

Escucho: “True faith” de New order.

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