“Como una roca, como un planeta, como una maldita bomba atómica…”

“…permaneceré imperturbable ante la satisfacción y la locura que encuentro en todas partes”. Así arrancaba Generator, la primera canción del álbum del mismo nombre lanzado el 13 de marzo de 1992 por Bad Religion. El arte interior del disco le agregaba una tremenda cita de Stephen Hawking de su obra “Pequeña Historia del Tiempo”: “Nos encontramos en un mundo desconcertante”. No era para menos. Sin dudas se vivía un nuevo tiempo plagado de trampas por dilucidar, y Generator estaba allí para intentar echar un poco de luz entre tanta confusión.

Por Javier Becerra


Pasó mucho tiempo desde aquellos primeros años de la década de 1990 cuando una furiosa campaña de propaganda del capital nos presentaba el advenimiento de un “mundo nuevo”. Es allí donde cobra todo su alcance la cita de Hawking saliéndose de la mera interpretación anti creacionista. “Queremos dar sentido a lo que vemos a nuestro alrededor. ¿Cuál es la naturaleza del Universo? ¿Cuál es nuestro lugar en él y de dónde venimos? ¿Por qué es cómo es?” decía la cita completa. Es que el “nuevo mundo” requería una re interpretación. “No podemos dar nada por sentado” marcaba la letra de “Too much to Ask”, segunda canción del álbum. El clima de cambio de época seguramente impactó en la banda al menos desde el punto de vista musical. Generator fue siempre considerado un disco experimental en ese sentido, pero al mismo tiempo con un fuerte carácter político que se animaba a desafiar con dudas la existencia de una “nueva Historia” para la humanidad. Desde esa óptica, Bad Religion se mantuvo, precisamente, “imperturbable”.

Para 1992 el Muro de Berlín ya no existía y la Unión Soviética estaba disuelta. El marxismo, como decía Daniel Bensaid, había llegado al “Grado 0” de su estrategia. El capitalismo festejaba escandalosamente su victoria presagiando una nueva época de oro en base a su expansión sobre los territorios del ex bloque socialista. Algunos se animaban a afirmar la proximidad de una “tercera revolución industrial”, otros, subidos a un nivel completamente afiebrado de locura, hablaban directamente del “fin de la Historia” e incluso del fin de la clase obrera (algo que muchos marxistas creyeron). Aunque hoy todo esto parezca una exageración totalmente fuera de la realidad, todas aquellas afirmaciones habían alcanzado estatus académico; las universidades dedicaban infinidad de recursos al desarrollo de estos postulados que luego tenían impacto de masas por medio de la “divulgación”.  El pensamiento posmoderno contrario a los grandes relatos y propenso a la fragmentación (es importante resignificar aquí el alcance de la cita “universalista” de Hawking) pegaba un salto fenomenal y encontraba finalmente su “modo de uso”.

Tapa del libro de Fukuyama


Entre toda la bonanza prometida por los propagandistas del capital había una que sin dudas generaba mayor expectativa: el punto final a las amenazas de guerra nucleares, y una posible armonía entre las naciones producto de la nueva “aldea global”. Esta ilusión, sin embargo, fue de las primeras en ser traicionada. La “Guerra del Golfo” puso sobre la mesa la cruel verdad y el rostro ya conocido del capitalismo. Una nueva generación de norteamericanos (y de todo el género humano) debía enfrentar nuevamente el terror de la guerra. No había nada nuevo bajo el sol. EL “Rey George (Bush padre) y su gabinete” (“Heaven is Falling”) ponían nuevamente a los Estados Unidos al frente de una “cruzada” bélica, que como nunca antes debía primero basarse en un “relato” que la justificara.

El álbum Generator (posiblemente tomado de Big Generator de Yes) encontró a Bad Religion en un momento sumamente asentado en el que la banda era además consciente del lugar ganado en el hardcore punk californiano. Son estas premisas las que dieron mayor libertad a la hora de experimentar con ciertos cambios de ritmo y de tiempo en la composición de los temas que integraron el disco. La incorporación de Bobby Schayer en la betería dio a su vez mayor amplitud en materia musical. Las letras fueron escritas de un modo mucho más llano y sin las típicas referencias cientificistas de trabajos anteriores (quizás la excepción en Generator sea “Chimera”) y con un lenguaje más común. Sobre esto bromeaba Bret Gurewitz diciendo que para Greg Graffin “es más fácil cantar ‘el cielo se está cayendo’ que ‘el firmamento se desploma de manera euclidiana”. Las canciones, grabadas por primera vez en vivo, en tan solo 10 días, en el nuevo estudio del sello Epitaph, mucho más grande y cómodo como para alojar a toda la banda, fueron grabados en la primera toma. La banda se había fijado como método ensayar todas las canciones y grabarlas de inmediato en la primera ocasión que las consideraran listas para ello. Lo que escuchamos en el disco es la primera versión acabada de cada tema.

Generator se ha destacado por dos motivos. El primero es el concerniente a lo estrictamente musical. El segundo, es lo referido a su fuerte contenido político. El álbum fue considerado uno de los mejores discos anti bélicos por la prensa especializada durante el año ‘92. Se destacan en ese sentido canciones como “Heaven is Falling”, “Too much To Ask”, “Atomic Garden” y “Fertile Crescent”. Algunas de estas composiciones formaron parte de un EP junto a disertaciones contra la guerra de Noam Chomsky, lanzado por el legendario fanzine Maximium Rock’ N Roll. Chomsky, reconocido lingüista, filósofo y activista, afirma que desconocía por completo a la banda y que dudó en aceptar el ofrecimiento a pesar de que le caía sumamente simpático su nombre. Fue la hija adolescente de una amiga suya quien lo convenció de aceptar.

EP de Bad Religion junto a Noam Chomsky

“Too much To Ask” expresa la percepción critica que sobre la sociedad norteamericana y la política exterior de su gobierno mantenía al menos un sector activo y la sospecha general sobre el “nuevo orden mundial” post Guerra Fría.

“¿Esto es mucho pedir? ¿Será que el mundo se está encogiendo? Control remoto, tres autos por familia. Corrupción a expensas de la simple mayoría. Un violento conflicto, el saqueo del Tercer Mundo o cualquier desgraciado complot para fortalecer nuestra economía.

No soy un político. No soy un partidario ciego. Soy un ciudadano consciente y sé que estamos traspasando todo limite. Será mejor que ya no des todo por sentado”


“Heaven is Falling” desnuda la tragedia de la guerra, en especial para los más jóvenes y la farsa de un nuevo mundo sin guerras:

“Dios, sé que está mal matar a un hermano por algo que no ha hecho…se escucha como el cielo se está cayendo. Me prometiste un nuevo amanecer y solo veo mil puntos de odio, vergüenza y horror.

Dios, quiero ser un hombre, pero no quiero morir con un fusil en las manos…nada aquí me parece nuevo pero una veintena de hijos están atrapados entre el demonio y el profundo mar azul”.


“Atomic Garden” retoma la temática apocalíptica de la era de la Guerra Fría y la latente amenaza nuclear que no desparecía desde la “óptica” de un “líder mundial”:

“Veo grupos de hippies enojados. Supongo que ninguno de ellos me entiende. Estoy encantado con las aves sobre mis flores. Estoy enamorado de las jóvenes parejas que se aman los fines de semana. Me gusta el 4 de Julio cuando los explosivos destellan.

Ojalá tuviera una pequeña prensa sensacionalista. Un clarín con una gran campana me alegraría. O tal vez algo más grande que pudiera estallar.

Todos mis científicos trabajan con fecha límite; mis psicólogos trabajan día y noche. No saben lo que dicen… y me alegro de no ser Gorbachov, al menos él tiene un jardín y una alegre parcela y un partido que nunca se detiene”.


Por último, “Fertile Crescent” ubica a la cuna de la civilización (la llamada Medialuna Fértil en Medio Oriente, teatro de operaciones de la guerra) como epicentro de la nueva catástrofe. Contra el “fin de la historia” la canción apela a la Historia misma y sus fantasmas para advertirnos del futuro:

“Tenía mucho optimismo, pensaba en un nuevo orden mundial pero no podía creerlo cuando los oí decir lo que estaban construyendo.

La Creciente Fértil está ardiendo hoy, y cariño, mis emociones también. La cuna de la civilización nos ha descarriado y estamos todos juntos en esto ¿No lo ves? Nuestra especie no tiene otro lugar donde ir.

No acuerdo con esta tendencia, el nacionalismo es un mal amigo, pero el odio es inoculado de forma invisible y suscitado en nuestras mentes.

El fantasma de la humanidad nos está advirtiendo sobre esto y creo que todos deberíamos escucharlo”.


Generator tuvo una muy buena venta. Bad Religion y Epithap Records supieron aprovechar su novedoso método de venta telefónica y una red de comercios (tiendas de Skate, Surf y otros deportes de tabla) que comenzó a vender sus discos años antes. En la primera semana alcanzó las 100 mil copias vendidas superando las 90 mil de Against the Grain, las 88 mil de Suffer y las 80 mil de No Control. Generator fue el primer gran desafío de ventas a nivel internacional para un sello independiente con la colocación de 50 mil copias en Alemania y más de 20 mil en el resto de Europa.

Pasaron los años y claramente, además de ser un gran disco desde lo musical, Generator fue un álbum que marcó un rumbo desde lo político, al menos desde el punto de vista de sospechar incansablemente de los discursos del poder por promisorios que parezcan. Los cielos se siguen cayendo y los jóvenes siguen muriendo con un fusil en la mano, los jardines siguen regados de bombas atómicas, aunque Gorbachov ya no exista y no tenga más a su partido, los fantasmas de la historia no se cansan de advertirnos sobre nuestro futuro y nosotros, como decía el disco al comenzar, permanecemos imperturbables ante la satisfacción y la locura que encontramos por todas partes.


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