Dale aventurera, ¡adelante con la muerte!

Rodeada de muertes, nuestra cronista se replantea amigarse con “las sombras”. Mientras tanto, sigue haciendo crónicas y aventurándose en nuevos desafíos.

Por Rita Crass


Dale aventurera. Eso soy, además de caballa. Aventurera. Me gusta aceptar el desafío que me propone cronistear. Siempre en búsqueda de una nueva aventura. Hay días que me siento fatal, me quiero morir, y otros días, quiero expandirme con todo el cosmos entero. Hoy la aventura es muerte. Aprender de la muerte. Estar cerca, pensarla, abrazarla. Tanto la aventura como la muerte requieren de toda nuestra responsabilidad. Porque son vida en definitiva. Oscar Wilde dijo que a partir de los treinta años, ya unx “tiene que hacerse responsable de su cara”. Es decir, ya no puede echarle la culpa a lo desconocido, tiene que aceptarlo, no puede echarle la culpa al exterior de todo. Me pregunto qué diría Wilde si conociera a mí jefe. También, hay que hacerse responsable de nuestras caras, de nuestras fuerzas, de nuestras tristezas, de nuestras soledades, de nuestro mundo interior, de nuestras aventuras y muertes, en suma algo concreto: de nuestrxs cuerpxs. Aceptarlo, sin miradas de juicio. Y también aceptar la muerte. Aceptarla. 

Las crónicas del hoy, las que me tocaron cubrir (porque cronisteo -hago crónicas y disculpen con la lata- y lo acepto así) están en sintonía con la muerte. Ahora en la mañana en la morgue, más tarde en el sepelio, más tarde en la cama. 

A la mañana, estoy esperando ver si llega o no el “cuerpo” de Silvina Luna y más adelante cubrir la muerte a puñaladas a un ingeniero en los bosques de Palermo, cuando intentaron robarle, y lo van a velar, no sé si llegaré. También hay otra noticia a cubrir, entrevistar a la familia de Arturo López, el playero que quedó inconsciente por un golpe de un joven, al que se le está discutiendo la pena. Cubrir crónicas, muchas crónicas en muy poco tiempo, es una aventura. 

Dale aventurera. Dale. 

De lo último, acerca de la justicia y del joven que intentan condenar, voy a dar una sutil opinión que nadie pidió porque me toca estar con gente en contextos de encierros o que transitaron las cárceles: muchas veces son la paria social, pero tan sólo porque alguien tiene que ocupar ese lugar. Es como el texto de Marx “Acerca del delito”, antes que Durkheim hablando del suicidio, en el que habla de que la existencia de “el delincuente” como producción de la sociedad. Nunca se comprenderá íntegramente las causas, nunca los factores de clase, económicos y sobre todo humanos, las causas profundas, de que un joven haya delinquido. Siempre desde una mirada puramente punitivista, que un joven tenga que ir a la cárcel es a modo de arquetipo o como ejemplo para la sociedad del espectáculo, y todo el estigma detrás de ello. Pero sobre todo también como escoria.

Me callo. Dale aventurera. Dale.

Pero lo central, lo central de ésta crónica escrita de hoy es acerca de las muertes. Me veo interpelada por las muertes. No tan interpelada como Woody Allen o como el “enigmático” Goethe, que tenían pánico a la muerte. Eran hipocondríacos. Pero a mí no me pasa eso. Siento a veces la presencia de la muerte. Y hoy me toca bien de cerca. Hay que amigarse de las sombras. 

Hay que aventurarse con la muerte.

Cuando alguien muere -al menos de cuerpo porque la muerte no existe-, lo que se pierde es el universo material que ocupaba en la materialidad terrenal y encarnada. Pero el perfume, en el perfume queda su aroma, su presencia. Me pregunto realmente si nosotrxs estamos preparados para aceptar la muerte y destilar el perfume. 

La muerte es tabú. La muerte es parte del proceso de la vida. Morir antes de morir (simbólicamente) nos hace más sinceros, más fieles al corazón, más enteros. La muerte nos hace madurar, nos dice realmente si nuestra piel tiene o no amor.

Todos los días estoy dando aventura, dando muerte y vida, dándome y perdiéndome en la fuerza del amor.

Hoy estoy en modo tierna. Filmo videos, averiguo lugares, produzco mis conciertos, escribo y pienso poco. El equilibrio es una muralla dorada, o mejor, es una diapositiva en la calle como la me encontré en el día de hoy.

Para adelante, frente a toda esta opresión de mierda. 


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1 comentario sobre “Dale aventurera, ¡adelante con la muerte!

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